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Los mejores autos y parajes para el sexo aventurero

Domingo, 31 de Enero de 2010

Los hombres y mujeres somos animales de costumbre. Si lo que conocemos y podemos controlar nos otorga seguridad y dominio, el salir de vacaciones genera un cambio radical. En un medio natural o sencillamente diferente a lo habituado, se exacerban las fantasías de nuevos rincones que salen del patrón de una casa que se atora de muebles y viejas historias urdidas durante el año.

Sumado al calor y la frescura de estos meses, la temporada estival se presta para jornadas de pasión y redención amorosa. Reencantos, locos amores de verano, o propicios nuevos romances con los que poner en práctica osados lugares para hacer el amor.

Fuego bajo el agua

“Estaba con mi polola en el patio de su condominio, que tenía una piscina común y no encontramos mejor cosa que meternos al agua, eso llevó a que nadando nos comenzáramos a abrazar y después a frotar, y luego nos corrimos los trajes de baño y nos pusimos contra una de las murallitas de la piscina y empezó lo bueno. De repente llegaron unos niñitos que se metieron a la piscina pero en ningún momento se me ocurrió parar y seguimos con un movimiento piolita, hasta que se acabó y salimos arrancando de la piscina por si había quedado algún residuo.” (Pablo, 25 años).

El agua siempre ha coincidido con las más habituales fantasías sexuales. La piel húmeda, el pelo y la ropa mojada, ceñida a la piel, representan fuertes símbolos de erotismo. La práctica de la ducha es una de las tendencias más accesibles para introducir las elucubraciones de la imaginaria carnal. La tibia efervescencia de un jacuzzi, la quietud de la piscina o la cadencia marina de las olas se dan cita en estos meses para dar rienda suelta al deseo infinito de amar en el agua. Sus bondades nos permiten desafiar las leyes de gravedad, las posturas sexuales se tornan fáciles y flexibles, y todo lo que parece pesado y obtuso, se vuelve grácil y armónico en los dominios bajo la superficie.

Para la sexóloga María José Barahona, el agua representa un elemento fundamental en los deseos parejeros. “Además de ser una de las más recurrentes a la hora de fantasear, esta práctica es muy relajante y recomendable contra el estrés acumulado, porque el cuerpo se libera y da paso a otros juegos, posiciones y sensaciones diferentes”. Para estas técnicas, eso sí, hay recomendaciones:

Primero, póngase el condón antes de entrar al agua. Si no pierde la erección durante el proceso, no habrá problemas con su uso. Segundo, entérese que el agua no reemplaza la lubricación vaginal, pero tampoco la inhibe. Tercero, sepa que el sexo oral bajo la superficie resulta muy diferente. Si va a ser el ejecutor, trate de no tragar agua. Y cuarto, esta técnica es recomendada como una buena oportunidad para debutar o reincidir en el sexo anal.

Bajo las estrellas

“Estábamos acampando al interior de Osorno. Era de madrugada, hacía mucho frío y no podíamos dormir. Nos abrazamos y empezamos a darnos muchos besos y de ahí tomamos los sacos y salimos corriendo hacia el borde de un río. Nos acostamos junto a una laguna, donde habían gansitos nadando de noche. Ahí seguimos besándonos sobre un saco, y se nos olvidó el frío. Fue uno de los lugares más lindos en los que he hecho el amor. Luna entre mi pelo, cuerpos abrazados, desnudos bajo la noche”. (Sofía, 24 años).

En los últimos años los campamentos han aumentado en tendencia. Las zonas de camping alcanzan incluso similares precios a los de una cabaña normal. Muchas veces, este panorama parece desgastador y de poco confort, pero el mismo hecho de salir de las comodidades para pasar a un medio natural exacerba diversas fantasías. El reducido espacio de una carpa, con el calor que se genera entre las paredes de nylon, y la luz tenue que otorgan los colores de la misma, ambienta un refugio tendiente a amar.

Scarlet Pinto trabaja todos los veranos en el campamento del concurrido balneario de Tongoy. “Acá se da mucho que se conozcan entre las personas, en las fogatas más que nada. Siempre que llegan me preguntan cuánta gente más está acampando, que cuántos años tienen y, al final, terminan juntándose entre todos”. Scarlet asegura que los residentes son limpios y que nunca se ha encontrado con las huellas de una noche fogosa. Contrario a lo que se da en el bosque de El Canelo, una bellísima playa del litoral central. Cruzando los altos eucaliptos que anteceden la bajada a la costa, por la mañana se pueden encontrar condones que, de seguro, cargan pasionales anécdotas. “No hay nada más rico que tirar en el bosque de El Canelo”, dice Chelle, usuario de un foro alusivo al tema. Los troncos cortados sirven de asiento, y las laderas ocultas otorgan álgidas historias de amores estivales que se urden en los campamentos.

Sexo en cuatro ruedas

“Íbamos de vacaciones a Puerto Montt con mi marido y mi suegra, que iba sentada atrás de nosotros. Aprovechando que todos estaban durmiendo, nos tapamos con esas frazadas que tienen los buses e hicimos el amor en cucharita. Bien despacito y en silencio. Corto pero preciso”. (Angélica, 47 años).

Hacer el amor en cuatro ruedas, puede resultar una excitante experiencia, pero en muchas ocasiones la osada imprudencia aumenta las probabilidades de un accidente. En 2005, una pareja colisionó a otro vehículo a causa de la felación que la mujer le estaba realizando en ese momento al desinhibido conductor. Afortunadamente todos resultaron ilesos, pero él salió del auto con los pantalones abajo y ella quedó atrapada en posición horizontal y con la cabeza bajo el volante. Por eso, le recomendamos realizar las proezas amatorias con mucho cuidado. Muchas veces resulta que el auto se vuelve una sucursal pasional durante las vacaciones, y puede llegar a ser la mejor de las soluciones cuando se veranea con niños.

Con el sonido ambiental del oleaje o al alero de un árbol, un momento de intimidad con la pareja refrescará la memoria perdida de viejas andanzas adolescentes, cuando el encuentro sexual gozaba la prohibición y la osadía. Hasta puede estampar su mano en un arranque fílmico estilo Titanic.

La página autocity.com realizó entretenidas pruebas para dar con los once mejores autos para hacer el amor. Utilizando muñecos inflables en distintas posiciones, dieron con un ranking que midió comodidad, espacio, inclinación de los asientos y decoración interior, entre otros. El Renault Twingo, el Ford Fiesta y el Fiat Punto ocuparon los tres primeros puestos. Toyota, Yaris y Austin Mini, también forman parte de la idónea carrocería sexual. Algunas recomendaciones para esta técnica es poner el freno de mano. Muchos accidentes han ocurrido por que en medio de la pasión, se olvidan de este importante detalle. Permanezca con las puertas cerradas con pestillo y no deje el tubo de escape muy cerca de matorrales, puede sobrecalentarse y provocar un accidente.

Pero si no tiene auto, qué más da, los últimos asientos del bus siempre son el mejor rincón para hacer el amor a hurtadillas. De lo único que tendrá que preocuparse, es que nadie vaya al baño.

Literalmente empolvados

“Nos habíamos conocido hace sólo 3 días y ya nos teníamos que despedir. El último día, horas antes de que ella se fuera, salimos a recorrer la larga playa… o más bien, a perder al resto del grupo. Llegamos a una parte en que no había nadie y nos metimos al agua. Empezamos a agarrar y una cosa llevó a la otra y tratamos de hacerlo en el mar, pero la verdad es que las olas y el hecho de que yo era bastante más alto que ella lo hizo difícil. Después de esperar un rato salimos a la arena, vimos que no había nadie y nos tiramos al piso, nos tapamos con una toalla y terminamos lo que habíamos comenzado. Fue casi mejor que el viaje, con el único inconveniente de que terminamos llenos de arena, y cuando volví al hotel todos me echaban tallas.” (Felipe, 32 años).

La aventura que narra Felipe ocurrió en Brasil, páramo de suaves y blancas arenas que parecen deshacerse entre los dedos. No es el caso de nuestras queridas costas chilenas, que de tersidad no tienen nada. Si va a intentar un encuentro sobre el lecho granulado de las playas nacionales, olvide las comodidades.

Para la sexóloga María José Barahona, “es muy estimulante realizar este tipo de experiencias. Sobre todo para reactivar la pasión en parejas adultas. Pero hay que tener cuidado con el lugar donde se da el encuentro sexual, porque en la arena o la tierra se pueden contraer infecciones por el contacto de los genitales con el suelo”. Respecto a la historia de Felipe, la sexóloga recomienda tenderse sobre la toalla y no taparse con ella.

El año pasado la Municipalidad de Tossa de Mar, playa de la provincia de Gerona en España, prohibió hacer el amor en la playa. “Oh le le, Oh la la, follar en la playa es lo mejor que hay”, cantaron los jóvenes ibéricos en oposición a la medida, pero poco lograron. Tossa de Mar es hoy uno de los balnearios con más restricciones en el mundo. Entre ellas, el no tener relaciones en sus costas. Pero en Chile todavía no existe regulación sobre el tema. La tierra de todos se presta para todo y mientras sea con disimulo y astucia, no corre peligro.

Atrévase a explorar su cuerpo en otros inexplorados rincones que ofrece la época y la circunstancia. No olvide sí tomar sus precauciones y si va a aventurarse con desconocidos protagonistas de futuras anécdotas para contar durante el año, debe protegerse no sólo de los ambientes expuestos, sino también usar condón.

SEVERLÁ

Con la condición de no hacer el amor, ni comentar, proponer o provocar conductas sexuales o libidinosas, Playa Luna ofrece un destape mucho más liberal y romántico. No hay mayor entrega ni plenitud que despojarse de semblanzas pacatas, como la ropa y el pudor.

A 20 minutos de Caleta Horcón, costa central chilena, la única playa nudista existente en el país presenta un ápice de respiro y equilibrio para disfrutar su casi medio kilómetro de orilla y espuma. Correr y jugar desnudo intensificará el erotismo con su pareja, sin la necesidad de tocarla o poseerla, como para revivir la escena del libro “Palomita blanca” de Enrique Lafourcade, en donde María y Juan Carlos se mecen en libertad a la usanza de las olas. Puede ir por cuenta propia o formando parte del club de nudistas.

Para reservar pasajes para el próximo evento de los precursores de esta iniciativa, que se dará cita el sábado 30 de enero, llame al 09-4102573. No olvide llevar ropa de recambio.

FUENTE. LA NACION.CL

Nacional

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