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Titelman desmenuza movilización estudiantil: “Desafío de voceros es tener una mirada de largo plazo”

Miércoles, 22 de Junio de 2016

Noam Titelman (29 años, miembro de la directiva de Revolución Democrática) lideró la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) en 2012, un año después de la emblemática movilización estudiantil que puso de relieve el gran tema del fin al lucro.

A diferencia de los ex presidentes de la FECH Camila Vallejo y Gabriel Boric, y del ex presidente de FEUC, Giorgio Jackson, que postularon al Congreso, este ingeniero comercial (también estudió Letras) optó por lo académico y hoy trabaja en la Universidad de Chile.

“Siempre he sido un poco ‘ñoño’, me ha gustado estudiar y veo mi camino de vida por ahí. Sentí que mi espacio era una mezcla entre lo académico y político; la generación de contenidos al servicio de las grandes reformas”, remarca.

En un restaurante de Santiago Centro, mientras hace una pausa en sus labores, el ex dirigente repasa la movilización estudiantil 2016 que ha sido cuestionada en los últimos días por la rotura del Cristo de la Gratitud Nacional, de manos de encapuchados, y los destrozos que quedaron al descubierto tras el desalojo del Instituto Nacional Barros Arana (INBA).

Cuando desmenuza la movilización y la conducción de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), distingue las diferencias, en el fondo y forma, del actual movimiento del que se gestó en 2011.

No es tan crítico como la diputada comunista Karol Cariola, que sostuvo en Reportajes de La Tercera que “las conducciones políticas de los últimos tres años de la Confech han llevado al movimiento estudiantil universitario a una suerte de letargo y de carencia de propuestas”.

Titelman remarca que “es muy distinto cuando se está por reformar una reforma o hacer una nueva reforma”, poniendo de relieve la gran diferencia que hay entre ambos movimientos.

“La dificultad (que tienen los dirigentes) en este último escenario es no caer en extremos: no quedarse en el conformismo de decir que está todo listo y no hay nada más que hacer, lo que sería rendirse, y tampoco exagerar las diferencias artificialmente”, sostiene.

Y manifiesta que “el justo medio entre esos dos extremos es el gran desafío que tienen los voceros: explicar qué tiene de diferente lo que piden los estudiantes y lo que propone el Gobierno. Y precisarlo de una manera que haga sentido. Si se cae demasiado en el detalle técnico de la indicación A, B, o C es difícil que se congregue a la mayoría”.

Hace hincapié en que el movimiento del 2011 “no se va a repetir. Esa movilización obedeció a características específicas de ese momento, a un contexto histórico. Habrán muchas más movilizaciones estudiantiles importantes y con características diferentes a la de ese año”.

UNIVERSIDADES PRIVADAS

- ¿Qué particularidad tiene esta movilización?

- Lo más interesante es algo que no ha salido tanto en los medios de prensa y que es el surgimiento del actor de las universidades privadas no tradicionales, específicamente las involucradas en los casos de lucro que es un actor que empezó a emerger muy débilmente el 2011. Hoy, por ejemplo, vemos que los estudiantes de la Universidad Andrés Bello están movilizados en varios lugares del país.

“Lo otro que ha salido al tapete es la violencia –añade- que también estuvo presente en las movilizaciones del 2011 ó 2012. Algunos lo ven como un grupo de jóvenes que empuja la frontera de lo que es posible, que va poniendo temas, que suelta amarras de la transición y, por lo mismo, lo visualizan como parte del debate. Y hay otros que lo relacionan con el riesgo de la gobernabilidad: que los movimiento sociales hagan peligrar la capacidad de llegar a acuerdos y mantener el modelo educacional como se ha conocido hasta ahora”.

Noam Titelman pone de relieve que la movilización del 2011 partió “con los medios súper enfocados en los encapuchados o las tomas y el movimiento fue muy astuto al canalizar esa tensión en los temas de fondo, a través de formas creativas como las intervenciones artísticas o los carnavales. Ello unido a una propuesta técnica muy bien acabada. Yo creo que esa doble puesta en escena le permitió tener un apoyo muy amplio. En las dos últimas semanas se ha observado un despertar de la idea de los carnavales. La ‘pata’ que va quedando ahora es demostrar las capacidades técnicas en un contexto mucho más difícil: hay que pararse frente a una reforma que está andando y mostrar las diferencias (con las demandas). Es un desafío gigantesco. En este sentido, los dirigentes se enfrentan a un desafío que ni Giorgio, Camila y yo tuvimos en su momento”.

- ¿Los voceros de Confech carecen de propuestas que es alguna de las críticas que han recibido?

- Tengo la mejor opinión de los voceros. Son muy preparados, tienen mucho capital social, técnico y político. Los desafíos que enfrentan son mucho mayores que los que tuvimos nosotros. Si de verdad existe el interés por hacer más cambios e ir construyendo por sobre lo que se hizo el 2011 lo importante es reflejar eso y transmitirlo.

Es primordial –subraya- abrir el debate y proyectar, por ejemplo, “qué pasará con las universidades donde hoy hay lucro, qué sucederá con esos estudiantes, con la educación técnica que también está en segundo plano. Es importante que el movimiento estudiantil tenga unidad en aparecer juntos en la conferencia de prensa pero también en aunar a la orgánica secundaria, a la universitaria, a las distintas federaciones y sentarse en un gran discurso potente más allá del mundo estudiantil”.

Titelman señala que como los dirigentes duran un año en sus cargos están obligados a pensar en los temas que serán preponderantes en su administración, pero es fundamental –apunta- “que tengan la generosidad de pensar más allá del año en que les toca dirigir”.

“DISCURSO CONVOCANTE”

- ¿Cómo visualizas el desarrollo de esta movilización tomando en cuenta que el proyecto de reforma a la educación superior está por ingresar al Congreso (a fin de mes)?

- En el caso de los secundarios la demanda es más nítida. Hay un tema que es el financiamiento por asistencia que el gobierno hasta el momento no ha tocado. Ahí hay un punto interesante y difícil de transmitir, porque es complejo, técnico. En la educación superior, mi intuición es que la gran pelea se dará en cómo se resolverá la situación de miles de estudiantes que estudian en instituciones en que hay lucro. Más allá de la discusión sobre la participación en el proyecto, yo creo que ese es el punto que se abrirá, porque el peligro latente es que terminemos con un sistema particular subvencionado de la educación superior con la misma lógica del sistema particular subvencionado de la educación básica.

“El desafío del movimiento estudiantil es que tenga una mirada más de largo plazo. Esto es algo que la movilización del 2011 empezó a hacer muy bien. Los dirigentes actuales tienen esa capacidad. Lo primero es que deben tener un diagnóstico unitario en torno a esa problemática, una hoja de ruta bien estructurada en términos técnicos y traducir eso en un discurso convocante tanto por el lenguaje que se usa como por las formas de manifestación”, acota.

- Generó rechazo en la gente que los estudiantes hayan persistido en marchar para el velorio de Patricio Aylwin y el día que se rompió la matriz en Providencia.

- Siempre es complicado suspender las marchas tan encima de la convocatoria, porque no se trata de levantar el teléfono durante la misma mañana y decirle a 150 mil personas que no vayan. El peligro puede ser que se realice una movilización sin ninguna organización. Ambos escenarios son difíciles. La fuerza del movimiento está dada por el apoyo de la sociedad en su conjunto. Por lo mismo dar muestras de empatía también es importante.

LOS ENCAPUCHADOS Y LAS MARCHAS

- Las marchas estudiantiles siempre han debido lidiar con los encapuchados que se infiltran. ¿Qué se debe hacer ante esto?

- Es muy importante hacer la diferencia entre el movimiento estudiantil , sus convocatorias y los caso de violencia. Es lo mismo que se cayera en el absurdo de prohibir los partidos de fútbol porque después la gente hará destrozos en Plaza Italia. Por eso es tan complicado cuando la Intendencia niega el permiso para una marcha a pesar de que los estudiantes están disponibles a realizar todo tipo de coordinaciones. El tema de fondo es cómo se transmitirá esa distinción, cómo marchará la gente y ese pequeño grupo que va a hacer destrozos.

“No se le puede pedir a los estudiantes que se conviertan en guardias, porque no es su rol. Deben coordinarse con carabineros, con la Intendencia para que la fuerza pública haga su rol y se puedan aislar a esos grupos. Por lo mismo, es tan importante la masividad de estas movilizaciones. Cuando la ciudadanía observa que hay 150 mil personas marchando pacíficamente queda muy claro que este grupo de 10 personas, que es el mismo que hará destrozos, no tiene nada que ver con el movimiento”, completa.
http://www.lanacion.cl/noticias/reportajes/entrevista/titelman-desmenuza-movilizacion-estudiantil-desafio-de-voceros-es/2016-06-21/172923.html
FUENTE. LA NACION.CL

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