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Juan Pablo II, un Papa viajero, popular y muy conservador

Domingo, 27 de Abril de 2014

El Papa Juan Pablo II (1920-2005), que será canonizado el 27 de abril, fue un Pontífice que algunos consideraban cercano y moderno, pero que recibió muchas críticas por ser también fuertemente conservador en lo valórico y no suficiente firme con los curas pedóficos.

Su canonización en tiempo récord refleja su popularidad entre los fieles, pero deja de lado los cuestionamientos contra la Iglesia por haberse desentendido de las denuncias abusos sexuales en el seno de la Iglesia y otros escándalos que ensombrecieron su Pontificado.

El Papa, el primero de origen polaco en cuatro siglos, amaba viajar. Visitó 129 países, algunos de ellos más de una vez, como Brasil o México.

Santidad récord

Elegido Papa el 16 de octubre de 1978, Karol Wojtyla fue el sucesor de Juan Pablo I, que ocupó apenas un mes en el trono de Pedro. Falleció el 2 de abril del 2005, tras una larga enfermedad que el mundo entero siguió paso a paso.

El Pontífice número 264 de la historia de la Iglesia fue beatificado por su sucesor, Benedicto XVI, y será canonizado en una ceremonia en la que también será canonizado otro Pontífice, Juan XXIII, con característica completamente opuestas.

El Papa polaco será santo tan sólo 9 años después de su muerte, un plazo récord, y después de haber sido aclamado por la multitud que pedía durante su funeral en la plaza de San Pedro, que fuera proclamado “santo súbito” (santo ya).

CONTACTO CON LA GENTE

Karol Wojtyla nació en Wadowice, cerca de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920, en una familia modesta. Tuvo que trabajar en una mina de sodio para ganarse la vida pero siguió sus estudios secundarios y universitarios con tenacidad.

Fue ordenado sacerdote en 1946 y luego de haber sido profesor de Teología, en 1964 fue nombrado obispo de Cracovia. Como tal participó en el Concilio Vaticano II. En 1967 fue designado cardenal.

Su Pontificado pasó a la historia también por haber impuesto un estilo que contrastaba con los usos de la Curia Romana, acercándose a la gente, sin temer el contacto directo con los fieles.

“Papacito”

En América Latina hizo furor por su simplicidad. Los indígenas lo llamaban “papacito” y él no tenía problemas en acercarse y hablarles pausadamente en castellano pese a que las medidas de seguridad se habían hecho muy estrictas desde el atentado de 1981 en el Vaticano.

El 13 de mayo de 1981, en efecto, estuvo al borde la muerte, cuando el turco Ali Agca lo hirió de 3 balas en el abdomen en plena plaza de San Pedro. Más tarde visitó y perdonó a su agresor.

LARGO PONTIFICADO

A lo largo de su Pontificado -casi 27 años, uno de los más extensos de la historia de la Iglesia- se pronunció por la paz y el entendimiento internacional, la defensa de los derechos humanos, la promoción de una gran Europa, la solidaridad entre el Norte y el Sur, la reconciliación con los judíos y el diálogo con los musulmanes y con otras confesiones.

El Papa, que había conocido tanto el nazismo como el comunismo, pidió en numerosas ocasiones perdón por los errores y horrores cometidos por los católicos en el curso de los siglos.

INTRANSIGENTE EN LO MORAL

Pero mientras rompía tabúes políticos como los de la relación de Cuba con el Vaticano con su histórica visita de 1998 y su encuentro con Fidel Castro, fue criticado por su línea sumamente conservadora en lo moral. Era totalmente opuesto al control de la natalidad, el aborto, el divorcio y crítico de la homosexualidad.

Ciertos sectores de la opinión pública criticaron su firme rechazo de los métodos anticonceptivos y del uso del preservativo, en un mundo donde el sida se cobraba millones de víctimas.

Polémica de los abusos de menores

Otro elemento que ensombreció su gobierno de la Iglesia fueron las denuncias de abusos sexuales de sacerdotes y las prácticas de encubrimiento de estos hechos.

Muchos no le perdonan por ejemplo que no haya empleado contra los curas pedófilos -como el fundador de la influyente organización católica Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel-, la misma intransigencia que aplicó a los sectores más progresistas de la Iglesia, como los representantes de la Teología de la Liberación latinoamericana.

Maciel gozó de la protección de Juan Pablo II, pese a las acusaciones de haber abusado de sus colaboradores y haber mantenido una doble vida con dos mujeres y varios hijos, lo que fue fustigado luego por Benedicto XVI.

En contraste, el teólogo y sacerdote franciscano brasileño Leonardo Boff, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, fue uno de los suspendidos luego de un “juicio” en Roma realizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces dirigida por el severo cardenal Joseph Ratzinger, quien lo sucedió en el trono de Pedro.
FUENTE. LA NACION.CL

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