5 años de carrera es el gran engaño de la educación chilena. Y Europa ya lo demostró
Mientras Europa forma abogados, ingenieros y periodistas en 3 años, en Chile seguimos alargando la curva a 5 años para cobrar más. El resultado: jóvenes endeudados, salario perdido y PYMEs sin gente útil.
Chile tiene un problema de diseño, no de talento.
Tenemos jóvenes saliendo a los 24-25 años con 5-6 años de carrera, endeudados, y llegando a la PYME sin saber hacer lo básico. Mientras tanto, la PYME se queja de que no encuentra gente útil y tiene que capacitar desde cero.
El sistema nos vendió que más años = más calidad. Es mentira.
1. El tiempo no da calidad, el perfil de egreso sí
Profesores, rectores y académicos del sistema ya lo reconocen: la calidad no la dan los años en el pupitre. La da si el estudiante cumple con el perfil de egreso que exige el mundo real.
Si ese perfil se cumple en 3 años, lo demás es relleno. Y ese relleno significa salario perdido y sin salir al área del trabajo. Pagas 4 años más de deuda mientras ves pasar 2 años de sueldo y experiencia que nunca recuperas.
2. Esto ya funciona. Pregúntale a Europa
Desde el Plan de Bolonia, países como Francia, Italia, Finlandia, Bélgica y Suiza tienen grados profesionales de 3 años como estándar. No son técnicos. Son abogados, ingenieros, contadores, periodistas que salen a trabajar a los 21-22 años y compiten globalmente.
En Sudamérica seguimos pegados a 4-6 años por inercia y por negocio universitario, no por evidencia. Acá los programas de 3 años solo existen como “técnicos” o “para adultos”. Es un prejuicio, no una realidad.
3. ¿Cuáles carreras? Las que no juegan con vidas
Seamos claros para que no haya demagogia:
Fuera del esquema de 3 años: medicina, cirugía, astronomía, especialidades clínicas y todas las carreras donde un error mata gente o implica responsabilidad científica extrema. Ahí los años se justifican.
Viables en 3 años + 6 meses de práctica: derecho, periodismo, contabilidad y auditoría, enfermería, ingeniería en prevención de riesgos, análisis político, administración, marketing, diseño, y la mayoría de las ingenierías aplicadas.
La malla se ajusta. Se saca el relleno teórico que no usa nadie y se deja lo que la PYME usa el lunes en la mañana.
4. El impacto es inmediato
El estudiante sale 2 años antes, sin 2 años más de CAE y con 2 años más de sueldo.
La PYME recibe gente útil antes, con menos costo de inducción.
La universidad deja de vender tiempo y empieza a vender empleabilidad real.
Se acaba la trampa de la segunda carrera: hoy muchos estudian 5 años, se dan cuenta que no les sirve, y vuelven a endeudarse para estudiar otra cosa a los 27. Con 3 años sales antes, corriges rumbo y no pierdes una década.
No estamos pidiendo bajar estándares. Estamos pidiendo dejar de mentir, alargar la curva y cobrar más lucro.
Si Europa lo hace con economías más complejas que la nuestra, el problema no es técnico. Es político y de negocio. Las universidades viven de la matrícula larga. El país pierde productividad por eso.
Tómese presente:
A los políticos les encanta compararse con Europa cuando hablan de crecimiento, PIB per cápita, natalidad y políticas públicas. “Miren Alemania, miren Francia, miren los países nórdicos” dicen en el Congreso.
Perfecto. Hagámoslo también en educación.
Si Europa ya funciona con grados profesionales de 3 años, no vengan con que acá “no se puede” por idiosincrasia chilena. La única diferencia es que allá el sistema educativo sirve al país, y acá sirve a la caja de la universidad.
Si quieren parecerse a Europa en el PIB, háganlo también en la forma de formar a la gente que produce ese PIB. No se puede pedir productividad de primer mundo con educación de siglo pasado.
FUENTE. LANUEVAOPCION.CL
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