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¿Delfín o Tiburón?: La urgencia de realidad en el Gobierno de José Antonio Kast

martes, 21 de abril de 2026

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Columna
Carlos Pontigo
Presidente de la Asociación de
Técnicos Jurídicos de Chile

Luego de la primera cadena nacional de S.E. el Presidente José Antonio Kast, queda un sabor agridulce. No me refiero al caceroleo que acompañó su cuenta, sino al sonido también metálico de su retórica afable, casi paternalista. En ese tono prometió llegar a todos y todas, a la clase media y trabajadora a quienes les iba a solucionar los problemas de empleo con un optimismo que, francamente, no se condice con la realidad del Chile que transitamos dia a dia. Se prometió reactivación, pero las contradicciones están a la vista. Tanto que parece que la música de fondo no encaja con la letra.

Al Presidente y sus equipos parece faltarles calle. Quizás por evitar a los que él llama «operadores políticos», ha prescindido de ese mal necesario que es la experiencia en la negociación de fondo. El ciudadano de clase media y el pequeño empresario no viven de proyecciones a largo plazo ni de planillas de Excel que todo lo aguantan; viven de beneficios inmediatos, de la urgencia del ingreso diario y de la necesidad de intervenir barrios cooptados por el crimen.

En ese sentido, la propuesta de eliminar el pago de contribuciones suena atractiva en el papel, pero es, en los hechos, una reforma tributaria encubierta. Las contribuciones son la mayor fuente de recuperación de impuestos para los municipios a través del Fondo Común Municipal. Si se corta ese flujo sin una compensación real y técnica para los vecinos y las Pymes, solo estaremos trasladando el problema de un bolsillo a otro, desfinanciando la primera línea del Estado que es la comuna.

Como presidente de los técnicos jurídicos, hablo desde una independencia total. Nosotros no somos la CUT; no somos el brazo de un partido político ni cortesanos del lobby. Por eso, le decimos con claridad al Ejecutivo: es necesario que desciendan del mundo de las ideas y conversen con la ciudadanía y las bases de los gremios pequeños. Es la única forma de que el material que le entregan sus asesores deje de ser una fría estadística y se convierta en un gesto real concreto. Un crédito tributario aquí o allá no es la solución; el tema es mucho más profundo y, respecto de los líderes, la confianza no se regala, se construye.

Las Pymes y los gremios no necesitan que les regalen el pescado —estilo que tanto criticamos de administraciones como la de Michelle Bachelet— lo que requiere este sector de la producción es que regrese la confianza en las autoridades, que nos den hilos para la caña de pescar.

El carisma del Presidente y su postura portaliana es innegable, un activo valioso, pero en el Chile global enfrentado a las “guerras que nadie pidió”, esto no resulta suficiente. Atrapado en la ficción de la cortesía, pareciera que el Presidente no se da cuenta de que la oposición (ni parte de la derecha) jugará fuerte. Con tiros directos al arco para el que la defensa ministerial y de Seremis se ha visto mermada dramáticamente. En la calle se sabe que el que pega primero golpea dos veces, y el país está esperando ver cómo contesta su Gobierno.

Chile hoy requiere definiciones. El tiempo de la ambigüedad se agotó: dependerá del nuevo Presidente, decidir si quiere ser un «delfín» que fluye con la corriente o un «tiburón» que defiende el territorio con firmeza. El país necesita un liderazgo definido y cierto porque la realidad no espera.

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