El periodista que dejó de serlo
Habla un director y productor de TV que trabajó 10 años en «La Hora Pyme». Trabajé codo a codo con distintos periodistas que pasaron por mi equipo. Y por dios que se les veía el pensamiento político. Por eso sé de qué hablo y tengo la autoridad para opinar de hechos de corrupción dentro del marco de mis ejercicios como Pyme. Jamás haré una nota o columna siguiendo a un medio. Jamás sin mis múltiples ejercicios como Pyme en primera persona. Yo soy la fuente. Lo más que puedo hacer es citarlo porque está en lo que yo creo correcto. Pero de ahí a pertenecer al partido del autor de la nota, jamás. Mis notas o columnas no son de otros medios. Son mi experiencia de Pyme, mis camaleónicos giros y reconstrucción.
Ser periodista sin color político en Chile hoy es casi una especie en extinción. Existe para una sola cosa: priorizar la independencia editorial sobre la militancia. Fiscalizar al poder económico y gubernamental, sin importar qué sector esté gobernando. El rigor no es ecuanimidad frente al abuso. Es denunciarlo.
Se ejerce con búsqueda de la verdad. Fidelidad a los hechos, contraste de fuentes, exactitud en los datos. Innegociable. Sin eso no hay credibilidad. Se ejerce con transparencia. Todo periodista tiene visión de mundo, sí. El buen periodista la deja en la puerta. Separa opinión de información objetiva. Una cosa es columna, otra es noticia. Y se ejerce con criterio ético. Respeto a la dignidad. Rechazo al sensacionalismo. Responsabilidad social. Valores que están escritos por el Colegio de Periodistas de Chile. Colegio que también es político hoy, dicen sus propios disidentes. Por algo bajan los socios. Uno de la desafectación de parte de la asociación de periodistas es el pago de cuotas sociales. Y 1.2.5 Multitarea y cambio de rubro: Muchos periodistas han emigrado a la comunicación corporativa, relaciones públicas o creación de contenido digital, sintiéndose menos vinculados al gremio tradicional. Lamentablemente pocos pagando una cuota para ser socios, según cifras que el mismo gremio ha reconocido en asambleas públicas.
Hoy la mayoría responde a una pauta y a una línea editorial. Todo lo informado por los medios hoy llega editado. Y eso es poco profesional, porque se edita o se coloca ya manipulado. Como cuando te muestran solo el gol del Colo vs la U, pero te cortan la falta que hubo antes. Te dan la mitad del partido y te venden que viste los 90 minutos. Funcionan con filtraciones y sin secreto de fuente, como ya han denunciado periodistas en entrevistas y libros de crónica. La bilateralidad se vende como «objetividad». La política abandonó el juramento y la pluralidad. Derivó al amarillo, al sensacionalismo. A la orden del director y del partido que pauta el relato, como se ha visto en chats filtrados y testimonios que circulan en tribunales.
Y ojo, caen por tres razones. Por el pan de cada día. Hay que pagar arriendo. Por estar en el medio que soñaron. Firmar en la portada que querían desde cabros. Y por convicción política. Legítima tenerla, pero no profesional ejercerla desde la noticia. La militancia es pa la sede, no pa la pauta.
Y aquí va el pelo en la sopa: estoy en modo de avión y usted me verá buscar la corrupción. Y no, no es tan solo dinero. Pero el objetivo final, según se desprende de fallos judiciales y de investigaciones de la Fiscalía en casos de cohecho y tráfico de influencias, siempre es el dinero, solo que con un poco más de corbata. Claro, con los abogados, ministros, secretarios de Estado o de lo contrario solo ver estos casos que colateralmente igual aparecen en expedientes y resoluciones públicas. Como en todos lados. Sin los «menos», pero los hay.
Quedan muy pocos con libertad de pensamiento crítico. El resto, a juicio de analistas de medios y de la propia ciudadanía según encuestas de confianza, extravió el camino en la política. Pasaron de fiscalizar al poder a amplificarlo.
El periodismo verdadero debe ser imparcial y no depender solo de un buen título más allá del contenido. Es un fragmento de la nota o columna. Son corruptos, aún pueden hacer el bien, y es legítimo tener una posición política, pero eso no puede ser llevado a una cuestión de Estado. Después viene un buen copete donde abunde el tema de fondo con amplitud democrática. Así la leen ambos bandos y, por ende, la ciudadanía escuchará las miradas de ambos.
He dicho. Fin.
Carlos Pontigo
Presidente Nacional de los Técnicos Jurídicos de Chile_
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FUENTE. LANUEVAOPCION.CL
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