CUANDO EL MICRÓFONO CAMBIA DE VEREDA

jueves, 23 de julio de 2026

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Carlos Pontigo
CEO Analista Político

Como alguien que ha estado en salas de pauta, en canales de TV y trabajando con políticos y empresarios, he visto cómo se marca la agenda. Y desde esa experiencia, con la libertad que da la Constitución, comparto esta reflexión a modo de información.
En Chile informar es un derecho de todos.
No de unos pocos.

Hito 1: 2001. Ley 19.733
Se eliminó la exigencia de título universitario para ejercer periodismo.
Hito 2: 2001. Sentencia TC Rol N° 293
Se eliminó la colegiatura obligatoria.

Traducción: Tú, yo, cualquier ciudadano puede informar hoy. Con un celular, con una columna, con una entrevista.
Eso democratizó. Y eso es bueno.

El problema no es la libertad. El problema es para qué se usa.
Porque los medios de comunicación cumplen un rol clave: son parte del contrapeso democrático. Deciden qué temas se instalan, qué se explica y qué se deja pasar. Tienen una influencia enorme en la opinión pública.
¿Y cómo funciona en la práctica?
A través de líneas editoriales, agendas y urgencias.

Una columna no nace sola. Pasa por un editor. Una nota se publica según el criterio del director. Una entrevista se pauta según la línea del medio. Es parte del negocio de informar. Pasa en todos los sectores políticos y en todos los formatos.
Por eso CEP 2024 marca que solo 23% de los chilenos confía en los medios.

No es por maldad. Es porque la gente percibe que la información responde más a un dueño, a un auspiciador o a una vereda, que al interés común.
Un caso que grafica esto fue el de Mara Sedini.
Periodista, ex panelista de TV, fue nombrada Secretaria de Vocerías del Gobierno de José Antonio Kast.
Estuvo 69 días en el cargo y fue desvinculada. Ella misma señaló públicamente que cometió errores, pero sin dolo, porque no mintió. Y que además sintió falta de respaldo político.

De hecho, ese cargo ya estaba en pauta para eliminar. Hoy la Secretaría de Vocerías no existe.
Esto no es sobre una persona. Es sobre qué ocurre cuando el periodismo y el gobierno se cruzan. La famosa «puerta giratoria».
Y le ha pasado a periodistas de todos los sectores. La oposición hizo su trabajo fiscalizando. Y está bien que así sea.

Lo bueno y lo malo
Lo bueno: Hoy cualquier ciudadano puede fiscalizar. Un live, un post, una denuncia. Sin filtro, sin pauta. Eso fortalece la democracia.
Lo malo: Esa misma libertad también se usa para operar. Para defender una trinchera en vez de buscar la verdad completa. Y el público ya no distingue entre informar y hacer campaña.

El Código de Ética del Colegio de Periodistas habla de «independencia frente a poderes políticos».
Como la colegiatura no es obligatoria, ese código queda como recomendación. No hay sanción, no hay protocolo. Queda a conciencia de cada uno.

Chile está con 80% de desconfianza en las instituciones. No saldremos adelante si el debate público se reduce a quién grita más fuerte por su sector.

No tenemos juramento legal.

Tenemos algo más potente: millones de ciudadanos que decidieron informarse directo, porque saben que la información que vale es la que sirve al país entero. No solo a una parte.

La clave no es quién tiene el micrófono.
La clave es para quién se usa.

Fuentes:
Ley 19.733 Sobre Libertades de Opinión e Información, 25 de Abril 2001.
Sentencia Tribunal Constitucional Rol N° 293, 2001.
Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile.
Encuesta CEP, Estudio Nacional de Opinión Pública N°89, Julio 2024.
téngase presente e informado.
foto; Amazon.com
Carlos Pontigo
CEO Analista Político

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