Europa sigue a Obama y lanzaría ofensiva para limitar salarios a altos ejecutivos
La creciente furia en Europa por los millonarios bonos que reciben los ejecutivos podría disparar medidas restrictivas sobre los salarios y bonificaciones, dijeron hoy expertos, mientras que un organismo inversor de importancia señaló que respaldaba un congelamiento salarial.
Siguiendo la decisión del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de poner un límite a los salarios excesivos, Europa podría adoptar medidas similares, particularmente en los bancos, a quienes se les atribuye haber tomado excesivos riesgos para obtener lo más rápido posible ganancias.
El banco español BBVA dijo hoy que congelaría los salarios de sus ejecutivos más altos, mientras que el banco dinamarqués Danske Bank dijo que cancelaría los bonos a su junta directiva.
RiskMetrics, quien suministra recomendaciones a los inversores institucionales, dijo que los directorios de las empresas británicas deben evitar gratificar el fracaso o el desempeño pobre cuando aprueban las compensaciones ejecutivas.
«La recesión no debería convertirse en una excusa para relajarse, revisar o abandonar los objetivos de desempeño», dijo el organismo.
RiskMetrics sostuvo que si las ganancias de una compañía habían declinado en el 2008, generalmente no esperaba ver un incremento en las remuneraciones totales de sus directores ejecutivos para el 2009.
También recomendó a las compañías no pagar los bonos a los ejecutivos claves, en donde las metas no se hubiesen alcanzado.
«Nosotros sugeriríamos que esta tentación sea resistida ampliamente por comités de remuneraciones, puesto que es poco probable contar con el respaldo de los accionistas», manifestó RiskMetrics.
Otros expertos de gobiernos corporativos tomaron una postura similar y esperan ver medidas más estrictas para hacer frente al exceso.
«Es difícil ver en una desaceleración económica cómo los bonos pueden jugar una parte sensible del paquete», dijo Anne Simpson de International Corporate Governance Network (IGGN), cuyas compañías miembros administran alrededor de 15 billones de dólares en activos.
«Con empleos que se pierden, con los contribuyentes teniendo que pagar los platos rotos y el crecimiento prácticamente paralizado sería raro no ver cierto realineamiento o recalibración de las remuneraciones a nivel global», indicó.













