Donald Trump y su cruzada contra Obama
Karl Rove lo dijo y ahora lo repiten todos los republicanos: la candidatura de Donald Trump a la Presidencia para 2012 es absolutamente “fantasiosa”. “El Partido Republicano jamás endosaría a un candidato como este magnate de los bienes raíces, casado en tres ocasiones y tocado con una melena que parece un gorro de piel y hace las delicias de los humoristas”, opinó. Pero a sus 64 años, Donald Trump está en vías de instalar la idea de su candidatura en el paisaje político-mediático. Él está en todas partes.
A falta de candidatos declarados contra Barack Obama en 2012, él ha llenado el vacío y -como sabe hacerlo mejor que nadie, cuestión de comunicación- los medios le siguen el movimiento. Resultado: en los sondeos más recientes de CNN y NBC, Donald Trump es considerado en serio por entre 17% y 19% de los republicanos. Está en segundo lugar, después del ex gobernador Mitt Romney y rebasa con mucho a la también ex gobernadora Sarah Palin.
CARTAS A FAVOR
Donald Trump tiene cierto número de cartas en su favor. Para empezar, su notoriedad, ya asentada gracias al programa televisivo “The Apprentice”, en el que él interpreta a un rudo jefe. La frase con la que termina el programa, “¡Está despedido!” se ha vuelto tan emblemática como su peinado y mereció una infografía entera en el Time.
Y además está su fortuna: “Yo valgo mucho, pero mucho más que Mitt Romney”, fanfarroneó en alguna ocasión.
Los periodistas que pusieron en duda la realidad de sus haberes, afectados por la bancarrota en los casinos, recibieron una llamada directamente de “The Donald” (el sobrenombre que utilizaba su primera esposa, la checa Ivana Zelnickova). Trump prometió revelar “dónde están los bancos y lo que contienen” al mismo tiempo que anuncie su candidatura, si es que se decide.
La reviste Forbes le atribuye una fortuna de 2.700 millones de dólares: “Muy, muy por debajo” de la realidad, aseguró él.
POPULISMO MILLONARIO
En el departamento de las ideas, Donald Trump cabalga en el populismo ambiente. Denuncia a China, que “nos estafa”, a la Liga Árabe, que “nos pide que vayamos a Libia sin desembolsar un céntimo”, y al “desastre” que es la reforma de salud de Barack Obama.
Sobre todo, como buen mercadotécnico que es, Trump ha hecho suyo un tema que unifica a los miembros del Tea Party: la legitimidad de Barack Obama para ocupar la Oficina Oval.
Aunque el gobierno de Hawai publicó durante la campaña electoral de 2008 el acta de nacimiento, que indica que el entonces candidato a la presidencia había nacido en Honolulu, el 4 de agosto de 1961, esta facción ultraderechista ha querido mantener vivas las dudas.
El espectro de su nacimiento “en el extranjero” es blandido regularmente por los republicanos que cortejan al Tea Party, actitud, no obstante, considerada suicida por los caciques del Gran Viejo Partido.
Aplicando un tono “muy desenfadado”, Donald Trump resucitó la controversia. Cuando se refiere el XLIV Presidente, no deja de lanzar: “A propósito, quiero ver un certificado de nacimiento”, dijo.
Esto colmó el miércoles la paciencia de la Casa Blanca que publicó el certificado de nacimiento en extenso y el propio Presidente Obama aseguró que lo hacían para terminar con “las tonterías”.
“No tenemos tiempo para estas tonterías. Tenemos cosas importantes que hacer”, dijo Obama en unas breves declaraciones en la residencia oficial.
LOS SUSPICACES “BIRTHERS”
Pero pese a las pruebas presentadas, las dudas sembradas dan sus frutos: un sondeo CBS-The New York Times, publicado a mediados de abril, 57% de los estadounidenses piensan que Barack Obama nació en Estados Unidos, contra 25% que creen lo contrario. Pero si se sondea únicamente a republicanos, 45% de ellos están convencidos de que Obama nació fuera del país (contra solamente 33% que creen en su nacimiento en Hawai).
Como ocurre siempre en Estados Unidos, esta corriente ya tiene su nombre, “birthers”, y ha logrado impulsar en una docena de estados proyectos de ley para exigir que todo candidato a un puesto de elección popular presente una copia certificada de su acta de nacimiento.
A mediados de abril, la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, menos radical desde su elección en noviembre de 2010, interpuso su veto a un texto en ese sentido, para sorpresa general.
Pero en Oklahoma, el proyecto tiene posibilidades de ser adoptado: en ese estado, donde Barack Obama no conquistó más que la tercera parte de los votos, incluso los demócratas votaron en favor.
NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJARÁ
Donald Trump deberá anunciar si presenta su candidatura en el último episodio de la temporada de su programa, en junio.
Él ya había coqueteado con la idea en 2000, en ese tiempo como candidato del Partido de la Reforma, fundado por el multimillonario Ross Perot.
Sabiendo que no será el candidato republicano, él podría tener la tentación de lanzar una candidatura independiente, que lo convertiría en el Ross Perot de la temporada electoral de 2012.
Al dividir el voto de la derecha, esta perspectiva les sería favorable a los demócratas, como lo fue para Bill Clinton en 1992. FUENTE. LA NACION.CL






























