Chilenos cuentan cómo sufrieron el 27F en el extranjero
“¡En Chile hubo un tremendo terremoto!”. La frase desde el otro lado del auricular remeció a Soledad Bravo, socióloga chilena que el 27 de febrero pasado se encontraba en Roma realizando un postgrado en Economía. Eran las 7.15 de la mañana y un amigo de Concepción, que también estaba en la capital italiana, la ponía al tanto del remezón que poco antes había sacudido el centro sur de Chile. “Pero no supo precisar de cuantos grados había sido, ni los daños causados… no podíamos creerlo”.
Como Soledad Bravo miles de chilenos repartidos por el mundo “sufrieron”, lejos del suelo patrio, uno de los terremotos más grande del que haya registro en la historia de la humanidad. A penas se enteraron, todos los compatriotas en el extranjero iniciaron una frenética búsqueda de información para saber la real magnitud del cataclismo y de la suerte corrida por sus parientes.
Cada minuto que transcurría sin tener noticias concretas aumentaba la angustia, así como cada intento infructuoso de obtener información era casi como sentir las réplicas del sismo. Sólo horas después Prado tuvo cierta tranquilidad, “me llamó una amiga que había logrado contactarse con mi hermana y le dijo que mi familia estaba bien”.
También a través del teléfono, Diego López –hace varios años en Los Ángeles, Estados Unidos- se enteró de la tragedia. “Enciendan la tele, nos dijo un tío… y en TVN estaba Mónica Rincón en directo repitiendo que contaba con escasa información. Después trasmitieron una junta de ministros con la Presidenta… al ver la cara de (Michelle) Bachelet comprendí que era algo muy grave” recuerda el rancagüino. Sólo después de muchos intentos infructuosos, “las líneas estaban copadas”, sólo a través de una tercera persona, “una cuñada que andaba de viaje” logró saber que sus parientes “estaban aterrados, pero todos sanos y salvos”.
REDES SOCIALES
Facebook, fue el medio a través del cual Leslie Hevia, Matías Münchmeyer y Danitza Riquelme supieron del sismo en Francia. Leslie, que trabajaba en Montpellier, vio los primeros mensajes a las 5 de la mañana hora local: “Entré a mi cuenta y vi que varios amigos que están en Irlanda, Italia, Australia y España, publicaban mensajes acerca de un terremoto. De inmediato me metí a los portales para comprobar la información y la magnitud del sismo… sólo después de 9 horas de angustia a través de MSN logré hablar con mi papá en Santiago y me tranquilizó porque sólo hubo daños materiales”.
Matías Münchmeyer, que realiza un master en Saint Omer, también supo por Facebook. “Me venía levantando y no podía creerlo. Al principio no sabía a qué se referían, no me imaginaba la magnitud de la catástrofe”. Por más esfuerzos que realizó no se pudo comunicar con Viña del Mar, su ciudad natal. Un amigo de Antofagasta, que tuvo mejor suerte, lo tranquilizó. “Sólo al día siguiente pude hablar con mi casa y supe que estaban todos bien”.
Danitza Riquelme, que cursaba un master en Marsella, había retornado sólo pocos días antes a Francia tras pasar en Chile sus vacaciones. “Esa mañana revisé mi correo y en un mail una compañera me daba sus condolencias por lo ocurrido en mi país. Quedé en shock, no entendía nada. Revisé las noticias online de TVN y vi el desastre”, cuenta Danitza quien se enteró que su familia estaba bien, “una amiga me dijo por Facebook que había hablado con ellos, pero no quise creer lo que ocurría sólo hasta que pude comunicarme con mi casa”
TITULAR MUNDIAL
Internet se convirtió en el mejor aliado de los compatriotas patiperros para saber lo acontecido en el país y observar como el mundo percibía la tragedia. Matías Münchmeyer cree que “sirvió para que nos vieran como un país unido y organizado. Mis compañeros y amigos destacaban la entereza de los chilenos”. Leslie Hevia, confirma el interés de los europeos: “Fue la noticia principal en todos los noticieros. Muchos canales hicieron programas especiales” y Danitza Riquelme agrega que “había muchas entrevistas traducidas que se transmitían por radio y televisión (…) yo no quería mirar pues me afectaba mucho ver todo el tiempo mi país destrozado”.
En Italia, Soledad Bravo recuerda que “donde navegáramos en el Web, el terremoto en Chile era el principal titular”. En cambio en Estados Unidos, a Diego López, le llamó la atención que no hubo programación especial: “Todo el día aparecían noticias de Chile, pero no fue algo constante. A excepción de CNN en español, ningún canal cambió su programación para transmitir sobre el terremoto… la cobertura no fue ni el 10% de la que le dieron a los 33 mineros (atrapados en una mina de Copiapó)”, afirma. FUENTE. LA NACION.CL






























